Al sur de los sueños

Al sur de los sueños


Has estado alguna vez allí.
A tus oídos los ha rozado el silencio.
Es difícil saberlo
y más cuando aún no se es una luciérnaga.

Qué cómo es una:
Son como el silencio poblado de luz
también tienen alas
aunque a veces las olvidan en sus casas
y entonces parecen humanos como cualquiera
Con robustas formas de apatía.

No te sobresaltes ahorita todas llevan sus alas y luces
pero por si acaso mantente atenta.
Y cuando sientas que has llegado al sur de los sueños
quizá ya sea de mañana y tengas que despertar...


Sergio A. Martín del Campo








Demasiado tarde

Demasiado Tarde



Había salido de regreso a casa apenas seis horas antes, venía recordando las palabras del abuelo y se imaginaba que algún día él, regresaría ha vivir a la tierra de sus padres, para darse tiempo de reflexionar del para qué existir; pero unos metros adelante, justo en Periférico y Colon ya lo espera la muerte vestida de accidente.


Sergio A. Martín del Campo

De chocolate


De chocolate



Cuando recorro las calles tan largas de está ciudad que no se cansa de crecer, y pareciera que uno anda encima de un gusano que se mueve, y se llega a creer que su movimiento nunca termina.
Te busco entre mi cráneo, y pienso que estás calles tan llenas de ausencia serían algo más que tolerables, si al andarlas nuestros pasos se acompañaran.
Entre los enormes cristales de las tiendas se me figura ver los ojos tuyos destellar y formar luces multicolores. Al andar encontré una nevaría y pedí un helado; tendrá sabor marycarmen con chispas de sus ojos y de barquillo los labios de ella. Me sonrió y me dijo sólo hay de chocolate y nuez. Aprisa respondí, del primero, y ya en mis manos le dibujé tu rostro.


Sergio A. Martín del Campo

El día en que por fin lo logró

El día en que por fin lo logró

Para: Simón Jiménez


Estaba escribiendo, eso dijo el forense. Y que murió de un paro cardiaco. Pues jamás había escrito un buen cuento, ni un final sorprendente.


Sergio A. Martín del Campo

Diacronía de México

Diacronía de México



Las investigaciones se habían iniciado, la sociedad avanzaba trémula, todo era incertidumbre, a qué hora habría de aparecer de nuevo el túnel.
Los resultados permanecían al resguardo del estado; si es que existían tales, pues, paso un tiempo prudente, cuanto, no se puede calcular. La situación o suceso dejo de ser hecho trascendente, o así convino que fuera.
Todo parecía volver a la normalidad, se instituía la educación pública, se impartía conocimiento general. La sociedad sin reflexionar el porqué de la acechanza del túnel. Asumía de nueva cuenta el énfasis doctrinario, el cual sobrecaía en culturas externas.
Todos o casi todos creyeron que no volvería a suceder, pues ya la experiencia anterior era cosa de ser tomada en cuenta como algo funesto para un país en construcción, donde la modernidad intentaba cubrir los rezagos, donde a toda costa se debía unificar una sociedad convergente en el progreso; sin etnias, sin dialectos, que turbaran al estado.
Prosiguió el tiempo y con el maduraron nuevos frutos, los cuales veían el túnel como antecedente histórico, como cosa de un ayer demasiado remoto y de poca importancia, eran tiempos de ideas europeas y sajonas. Todos eruditos, formados en filosofías de primer mundo.
Todo comenzaba a ser tan pragmático, que bastaba tan sólo saber un poco de ciencias exactas e historia universal y, muy poco, casi nada, de historia nacional, para después dar el salto a una formación especializante y formar parte del inmenso engranaje social, la funcionalidad se limitaba en ser: médico, abogado, ingeniero, etc.… y se conquistaba el existo.
Cuando por fin se logró que la democracia fuera el medio de elección gubernamental, la civilidad era el punto central de una nueva sociedad. Ajenos de si mismos sin percatarse se internaban en el túnel, para después, desaparecer por la oscuridad.

Sergio A. Martín del Campo

De cualquier forma vendrás

De cualquier forma vendrás




Piensas en algo que te acerque a ella, aunque sea por un instante.
En tu mano izquierda sostienes un papel y con la derecha tomas tu revolver y vuelas la tapa de tus sienes.
La nota del escrito se lee así: hoy vendrás y acercaras tu rostro al ataúd y sentiré que aún me amas.

Sergio A. Martín del Campo

Diagnóstico

Diagnóstico


Los diagnósticos eran desalentadores, el último gran científico no pudo resolver absolutamente nada, el pueblo perecía.
Nuestros gobernantes ya sin otra alternativa mandaron traer un brujo huíchol, ansiosiosos y esperanzadosle piden a este, de su veredicto.
El caso es grave dice y continua, señores, tres puntos. Primero, quítenle el pie del pescuezo al pueblo. Segundo, déjenlo respirar. Tercero y último, no sean tan cargados que si se muere..

Sergio A. Martín del campo

Luchas perdidas contra el destino


Luchas perdidas contra el destino



Soy como una luciérnaga
a la que le han cortado las alas.
Y allá por el suelo
me miro caído,
titiritando mi luz de tristeza.

Sergio A. Martín del Campo