De chocolate
Cuando recorro las calles tan largas de está ciudad que no se cansa de crecer, y pareciera que uno anda encima de un gusano que se mueve, y se llega a creer que su movimiento nunca termina.
Te busco entre mi cráneo, y pienso que estás calles tan llenas de ausencia serían algo más que tolerables, si al andarlas nuestros pasos se acompañaran.
Entre los enormes cristales de las tiendas se me figura ver los ojos tuyos destellar y formar luces multicolores. Al andar encontré una nevaría y pedí un helado; tendrá sabor marycarmen con chispas de sus ojos y de barquillo los labios de ella. Me sonrió y me dijo sólo hay de chocolate y nuez. Aprisa respondí, del primero, y ya en mis manos le dibujé tu rostro.
Te busco entre mi cráneo, y pienso que estás calles tan llenas de ausencia serían algo más que tolerables, si al andarlas nuestros pasos se acompañaran.
Entre los enormes cristales de las tiendas se me figura ver los ojos tuyos destellar y formar luces multicolores. Al andar encontré una nevaría y pedí un helado; tendrá sabor marycarmen con chispas de sus ojos y de barquillo los labios de ella. Me sonrió y me dijo sólo hay de chocolate y nuez. Aprisa respondí, del primero, y ya en mis manos le dibujé tu rostro.
Sergio A. Martín del Campo
2 comentarios:
Lástima que el chocolate, a algunos, haga daño.
(Yo me apunto en la lista de los algunos... sniff.... sniff)
Es tan fría la tristeza que siente uno cuando no puede estar junto a alguien, es como un trago amargo de hiel que destapa tus poros y los deja hipersensibles a la soledad. Espero que algún puedas visitarmi blog lleno de sueños e ilusiones.
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